domingo, 11 de mayo de 2008

Descubierta su mirada

Descubierta su mirada



Donde rompen las olas,
con aquellos que a ellas ofrecen los pies,
acechando inquietos el horizonte.
Descubierta, la mirada verdadera
a no ser por la bruma que somete la playa.

Casi no te encuentro entre tantas voces,
te intuyo de pie sobre la toalla,
de vuelta, aliviada.
Mojada de luz,
azotando el mar en tu cabello,
todas las palabras.

Imaginar un riesgo sobre el agua
que surja donde tus rizos reposan,
en los valles de tu cuerpo.
Nacer como un rio,
que surca inconsciente y desprendido
la espalda de tu cuello,
el dibujo de tus huesos
pintado por un genio ciego,
(desde dentro).

Como sudor que la piel habita,
garabateando meandros entre la arena
que parasita tus blancas piernas.

Evaporarme, si puedo, hacia dentro...


Mayo, 2008






jueves, 1 de mayo de 2008

Al otro lado

Al otro lado


Un cable amarillento

engulle el silencio,

se escurre bajo la mesa,

buscando las esquinas

de estas paredes dormidas.


Al otro lado,

supongo tu boca

pegada al auricular,

humedeciendo el aliento

que corre dentro.


Se intuyen otras voces

en la periferia imaginada

del conducto que nos ata.

Quizás sea en esas frecuencias lejanas,

donde se enredan nuestras palabras.


Quizás las pensamos ya dichas

cuando ni siquiera podían ser soñadas.

Otra vez nombres hipnotizados

por su mirada, frases arrojadas

a un planeta sin suelo.


Tierra falsa, escupe-huellas,

engulle en su atmósfera blanca

nuestra saliva cuajada.

Produce realidad parásita,

despojos de inaudita posibilidad.


Tantos planes, cálculos,

tantos viajes estrábicos.

¿De dónde vinimos,

para llegar donde estábamos?

Tan cerca...sin asomarse...al otro lado.


Abril, 2008







Cerca del suelo

Cerca del suelo


Cerca del suelo,

de las más pequeñas hierbas,

de los pequeños dolores

de sus raíces pálidas, aletargadas.

Cerca de olores embarrados

en una mañana siempre larga.


Polizonte en la cola del viento,

una imagen casi fija contra el cielo,

cuidando los granos de tu blando cuerpo,

anhelando verdes balbuceos

todavía acurrucados a flor de piel,

devolviendo vida reflejada.


Bajo cielos pasando,

habitar esta rotunda espiral,

absorber la historia escamoteada,

empaparse de este olor a sangre,

de su equilibrio inestable.


Crecerás, dices, si te acercas a ese barro

y lo penetras con tus dedos de mago,

no hacia el cielo que nos es extraño,

sino hacia un horizonte de linea clara,

de techo bajo,

de mirada sostenida.



Abril, 2008