lunes, 21 de abril de 2008

El vientre de la zona

El sueño de tus manos

Para ti que me diste la palabra,

Para ti Mateo

I



Ayer le pedí a un hombre sólo

que a menudo vemos caminando por el parque

(idiota) del exterior,

del agua, su rumor y el recuerdo,

de la luz, las sombras y el silencio habitado,

que no se trague el tiempo

el destello de tu gesto,

porque de eso él algo sabe,

como todos ellos.


Escribir para ti el nombre de la luna,

que su influjo ahuyente los desvelos

que el trance nocturno

disfraza de huecos negros de ausencia

o soplar un dulce amanecer sin sombra

en las rendijas por las que tu ser asoma,

para que la mirada no apartes

de una noche que anuncia ojos.


Quería envolver el sueño de tus manos

en un sabor nada extraño,

como de haber pasado ya por tu boca,

trenzarlo en un meticuloso abrir y cerrar de puertas.../

se parece tanto a recordar...(a olvidar).


Cosido al río de la vida

chapoteas, pequeño demiurgo,

en las olas de un recuerdo que se desvanece

escondiendo el sentido como corresponde.

Mañana, en la oscuridad de cada mañana,

volveremos a construir castillos de aire

demasiado cerca del agua,

a rastrear el destino inevitable

de mundos y lugares disueltos en la nada


y desaparecer los pies, diluirse la carne.


Abril,2008



II

(La imagen no se refleja)


Aparecemos juntos en el espejo,

tú desnudo en mis brazos,

espalda contra pecho,

repites con ironía las órdenes de los demás.

Verte diciéndotelo...,

me sonrojan inoportunas coincidencias.


Vacío el globo rojo contra tu cara,

el aire tiembla colgado de tus párpados,

se contraen y desaparece.

(Un instante de huida).

La imagen no se refleja en tu mirada,

en mi carne rompe palabras.


Me veo tumbado sobre el coche,

otro coche, una mañana clara,

sólo contra el cielo persiguiendo luces

en un caos de signos remotos,

parásitos en una nube roja

prisionera del plástico.


Como sonámbulo abro los dedos,

el aire escupe mi cuerpo.

Antes, anticipando (ocultando) la intuición,

parpadea el ojo de mi vientre.

Y de dónde el viento,

cómo las estrellas que ahí dejaste...


Lluvia de ti por los infinitos pasillos de este presente entubado./

En el aliento de tu ausencia anidan aquellos sonidos

que mi lengua buscó atrapar en un alfabeto posible.

Una isla donde retener gestos fugitivos

que en los espejos de ayer nadan.

Invocaciones extrañas al rescate de fantasmas.



Abril, 2008






Cuando era eso un camino



Cuando era eso un camino

para nosotros, los márgenes

la hierba acariciaba,

más allá torcía

bajo la rama de una vieja haya,

arrojándonos al puente,

a la inesperada invitación

a atravesar el río,

(como si asomase al punto

en el que dos líneas paralelas,

finalmente -dicen...-, se cruzan).


Cuando eran eso tardes

preñadas del olor ácido

a percepción partida,

a conversación agujereada,

acribillada a pozos de palabras,

a sábanas demasiado frías,

esperándonos tras una puerta

de un azul como ya visto,

de otra posada,

de una vida alquilada,

vegetal,quizás anfibia,

en planeta Conspiración.


Cuando se me escapa otra tarde

que ya no se despegará de su mañana.

Observo indolente mis huellas inútiles.

Ya el bosque diluyó el claro en su maraña,

ningún sentido, presencia vana.

Ni incauto entre las ramas

imagino la curva (casi túnel)

del camino que ahí nació,

solo la sumergida persistencia del agua

me devuelve cristalino el instante

que deseó permanecer sobre el río,

anidar en los resquicios

de los gastados tablones,

ignorando la orilla contraria.


Abril, 2008




Irse la luz


Irse la luz,

desaparecer de repente,

cenando en la cocina

ya antes como dos extraños.

Se escurrió el mundo por un punto esquivo

en el centro de la pantalla,

deslizarse todas las trampas.

Ahora, apartados en nuestras islas,

la mirada incómoda atascada en la garganta...


Sin ayuda inconsciente.

Entender

que la oscuridad no se somete

a nuestros ínfimos gestos cotidianos,

que ni el tosco aleteo de un interruptor,

ni ningún otro atajo

puede disolver la sombra.


Que se cerraron los ojos,

...abrirlos está de nuestra mano?


La ausencia emerge del vientre de la noche,

quien se mueva sale herido

(todo el mundo sabe eso).

Por un instinto antiguo

sigo vaciando mi plato

y sonrojando el negro,

un suspiro peregrino

se me enreda en el ombligo, callado.


Parece soplar el viento

y flotar el silencio, hacerse denso.

Distorsiones en la gravedad

cuando el suelo queda lejos.



Abril 2008



Nunca es más cruel la naturaleza



Aliviando el pesado azul del cielo,

princesas de incógnito,

desaparecidas casi,

llenan las calles,

ya solo pasean canijos lagartos,

asnos alérgicos al alquitrán

de las plazas que frecuentan.


En un sitio como este

las casas reposan civilizadas

sobre una larga interrupción amortiguada.

Como en todo el caso

las pequeñas historias son cruzadas,

aletargadas del centro

por afinidades cautivas

de un nervio infiltrado,

ajeno a lo colateral.


Las órdenes son claras

y el propósito diáfano:

En estos caminos secos de mañana,

pisen sobre sus huellas,

no estropeen la hierba

con sus botas cristianas.


Abril, 2008





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