El sueño de tus manos
Para ti que me diste la palabra,
Para ti Mateo
I
Ayer le pedí a un hombre sólo
que a menudo vemos caminando por el parque
(idiota) del exterior,
del agua, su rumor y el recuerdo,
de la luz, las sombras y el silencio habitado,
que no se trague el tiempo
el destello de tu gesto,
porque de eso él algo sabe,
como todos ellos.
Escribir para ti el nombre de la luna,
que su influjo ahuyente los desvelos
que el trance nocturno
disfraza de huecos negros de ausencia
o soplar un dulce amanecer sin sombra
en las rendijas por las que tu ser asoma,
para que la mirada no apartes
de una noche que anuncia ojos.
Quería envolver el sueño de tus manos
en un sabor nada extraño,
como de haber pasado ya por tu boca,
trenzarlo en un meticuloso abrir y cerrar de puertas.../
se parece tanto a recordar...(a olvidar).
Cosido al río de la vida
chapoteas, pequeño demiurgo,
en las olas de un recuerdo que se desvanece
escondiendo el sentido como corresponde.
Mañana, en la oscuridad de cada mañana,
volveremos a construir castillos de aire
demasiado cerca del agua,
a rastrear el destino inevitable
de mundos y lugares disueltos en la nada
y desaparecer los pies, diluirse la carne.
Abril,2008
II
(La imagen no se refleja)
Aparecemos juntos en el espejo,
tú desnudo en mis brazos,
espalda contra pecho,
repites con ironía las órdenes de los demás.
Verte diciéndotelo...,
me sonrojan inoportunas coincidencias.
Vacío el globo rojo contra tu cara,
el aire tiembla colgado de tus párpados,
se contraen y desaparece.
(Un instante de huida).
La imagen no se refleja en tu mirada,
en mi carne rompe palabras.
Me veo tumbado sobre el coche,
otro coche, una mañana clara,
sólo contra el cielo persiguiendo luces
en un caos de signos remotos,
parásitos en una nube roja
prisionera del plástico.
Como sonámbulo abro los dedos,
el aire escupe mi cuerpo.
Antes, anticipando (ocultando) la intuición,
parpadea el ojo de mi vientre.
Y de dónde el viento,
cómo las estrellas que ahí dejaste...
Lluvia de ti por los infinitos pasillos de este presente entubado./
En el aliento de tu ausencia anidan aquellos sonidos
que mi lengua buscó atrapar en un alfabeto posible.
Una isla donde retener gestos fugitivos
que en los espejos de ayer nadan.
Invocaciones extrañas al rescate de fantasmas.
Abril, 2008
Cuando era eso un camino
Cuando era eso un camino
para nosotros, los márgenes
la hierba acariciaba,
más allá torcía
bajo la rama de una vieja haya,
arrojándonos al puente,
a la inesperada invitación
a atravesar el río,
(como si asomase al punto
en el que dos líneas paralelas,
finalmente -dicen...-, se cruzan).
Cuando eran eso tardes
preñadas del olor ácido
a percepción partida,
a conversación agujereada,
acribillada a pozos de palabras,
a sábanas demasiado frías,
esperándonos tras una puerta
de un azul como ya visto,
de otra posada,
de una vida alquilada,
vegetal,quizás anfibia,
en planeta Conspiración.
Cuando se me escapa otra tarde
que ya no se despegará de su mañana.
Observo indolente mis huellas inútiles.
Ya el bosque diluyó el claro en su maraña,
ningún sentido, presencia vana.
Ni incauto entre las ramas
imagino la curva (casi túnel)
del camino que ahí nació,
solo la sumergida persistencia del agua
me devuelve cristalino el instante
que deseó permanecer sobre el río,
anidar en los resquicios
de los gastados tablones,
ignorando la orilla contraria.
Abril, 2008
Irse la luz
Irse la luz,
desaparecer de repente,
cenando en la cocina
ya antes como dos extraños.
Se escurrió el mundo por un punto esquivo
en el centro de la pantalla,
deslizarse todas las trampas.
Ahora, apartados en nuestras islas,
la mirada incómoda atascada en la garganta...
Sin ayuda inconsciente.
Entender
que la oscuridad no se somete
a nuestros ínfimos gestos cotidianos,
que ni el tosco aleteo de un interruptor,
ni ningún otro atajo
puede disolver la sombra.
Que se cerraron los ojos,
...abrirlos está de nuestra mano?
La ausencia emerge del vientre de la noche,
quien se mueva sale herido
(todo el mundo sabe eso).
Por un instinto antiguo
sigo vaciando mi plato
y sonrojando el negro,
un suspiro peregrino
se me enreda en el ombligo, callado.
Parece soplar el viento
y flotar el silencio, hacerse denso.
Distorsiones en la gravedad
cuando el suelo queda lejos.
Abril 2008
Nunca es más cruel la naturaleza
Aliviando el pesado azul del cielo,
princesas de incógnito,
desaparecidas casi,
llenan las calles,
ya solo pasean canijos lagartos,
asnos alérgicos al alquitrán
de las plazas que frecuentan.
En un sitio como este
las casas reposan civilizadas
sobre una larga interrupción amortiguada.
Como en todo el caso
las pequeñas historias son cruzadas,
aletargadas del centro
por afinidades cautivas
de un nervio infiltrado,
ajeno a lo colateral.
Las órdenes son claras
y el propósito diáfano:
En estos caminos secos de mañana,
pisen sobre sus huellas,
no estropeen la hierba
con sus botas cristianas.
Abril, 2008
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